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Fuerteventura: surf, yoga y refugios singulares

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The Mindful Risk Group spotlights Codes of Practice update for Attractions, Sport and Tourism industries

Según ha informado Australasian Leisure Management Magazine, el organismo The Mindful Risk Group ha puesto el foco sobre una actualización de los Códigos de Práctica (Codes of Practice) que afecta a…

actualizado 09 de septiembre de 2026

The Mindful Risk Group spotlights Codes of Practice update for Attractions, Sport and Tourism industries

Según ha informado Australasian Leisure Management Magazine, el organismo The Mindful Risk Group ha puesto el foco sobre una actualización de los Códigos de Práctica (Codes of Practice) que afecta a las industrias de atracciones, deporte y turismo. Para escuelas de surf y operadores de turismo activo, este tipo de revisión normativa tiene implicaciones directas: fija estándares operativos, protocolos de gestión de riesgos y criterios de responsabilidad que condicionan cada sesión en el agua y cada servicio que se ofrece al cliente.

Qué sabemos hasta ahora

La información disponible se limita esencialmente al anuncio del propio organismo: The Mindful Risk Group ha puesto de relieve una actualización de los códigos vigentes para los tres sectores mencionados. No se han publicado aún detalles específicos sobre qué apartados cambian, qué nuevos requisitos se incorporan ni cuándo entra en vigor la revisión. Lo que sí es relevante para la audiencia de este medio es el propio alcance: el turismo y el deporte —incluidas actividades acuáticas como el surf— figuran de forma explícita en el marco de referencia. Esto no es un documento teórico: es el parámetro contra el que se evalúa la operativa diaria de cualquier centro que gestione riesgo físico con clientes.

Por qué afecta a escuelas de surf y turismo activo en Canarias

En Fuerteventura, donde la oferta de surf, yoga y alojamientos con experiencia se ha profesionalizado en los últimos años, los Códigos de Práctica funcionan como referencia técnica para aseguradoras, inspectores y propios operadores. Un código actualizado puede implicar cambios en protocolos de seguridad en el agua, ratios monitor-alumno, sistemas de alerta en función de la batimetría y el periodo de oleaje, o documentación de consentimiento informado. Cualquier operador que trabaje con clientes internacionales —el grueso del turismo activo en la isla— sabe que los estándares de origen de sus aseguradoras suelen alinearse con estas actualizaciones, independientemente de la normativa local.

No se trata de alarmismo: los códigos de práctica no tienen fuerza de ley en sí mismos, pero sí establecen el benchmark que un tribunal, una aseguradora o un organismo de certificación puede considerar como referencia de buena práctica. Ignorar una actualización es, en la práctica, exponerse.