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Gemswell Surf Madrid: la revolución de las olas artificiales llega a la capital

Según publica MARCA, junto al Riyadh Air Metropolitano ya toma forma Gemswell Surf Madrid, una laguna artificial de 23.000 metros cuadrados que prevé recibir sus primeras olas en la primavera de 2027…

actualizado 01 de septiembre de 2026

Gemswell Surf Madrid: la revolución de las olas artificiales llega a la capital

Madrid se prepara para surfear: la carrera mundial por construir la ola perfecta

Según publica MARCA, junto al Riyadh Air Metropolitano ya toma forma Gemswell Surf Madrid, una laguna artificial de 23.000 metros cuadrados que prevé recibir sus primeras olas en la primavera de 2027 dentro de la futura Ciudad del Deporte del Atlético de Madrid. El proyecto se levanta a más de 300 kilómetros del mar y hereda una década de tecnología inaugurada por Kelly Slater en California. Para quien entrena la mecánica del surf en islas como Fuerteventura, abre una variable nueva: la posibilidad de repetir gestos exactos sin depender de la marea, el viento ni la configuración del fondo marino del día.

La ingeniería de una ola programada

El sistema elegido es Wavegarden Cove, desarrollado por la compañía guipuzcoana Wavegarden. En Madrid se instalarán 56 módulos mecánicos sobre una superficie aproximada de 2.000 metros cuadrados. Cada módulo actúa como un pistón que desplaza agua de forma sincronizada; el conjunto genera olas cuya altura, velocidad, frecuencia y dirección pueden ajustarse antes de cada sesión. El resultado es un repertorio de más de 20 configuraciones distintas: desde olas destinadas al aprendizaje hasta rompientes de aproximadamente dos metros orientadas a niveles avanzados.

La diferencia con el océano es estructural. En el mar, la ola manda: tu cuerpo debe leer la pared, ajustar la línea y corregir en décimas de segundo. En una laguna artificial, la secuencia se invierte. El generador repite el mismo patrón durante minutos, lo que te permite ejecutar el mismo gesto —pop-up (levantarte sobre la tabla), bottom turn (giro en la base de la ola) o cutback (cambio de dirección trazando hacia la espuma)— cientos de veces en idénticas condiciones. Para pulir un defecto de transferencia de peso entre el pie delantero y el trasero, esa repetición es una herramienta de precisión que el oleaje natural rara vez te concede.

De Surf Ranch a Wavegarden: lo que hereda Gemswell

La referencia global de estas instalaciones la puso Kelly Slater en diciembre de 2015, cuando presentó en Lemoore, California, la ola de su Kelly Slater Wave Company. Aquella piscina generaba una ola de alto rendimiento de unas 700 yardas —unos 640 metros— con secciones para maniobras y tubos, y acabó entrando en el calendario profesional. Gemswell no parte de cero: aterriza con 2,85 metros de profundidad máxima, capacidad para 120 surfistas por sesión de una hora y, según los promotores, alrededor de 500.000 visitantes anuales y 180.000 horas de surf al año.

El complejo no se limita a la laguna. Alrededor se proyecta un skatepark de 700 metros cuadrados, gimnasio, spa, piscinas, cinco espacios de restauración y 1.000 metros cuadrados para conciertos y espectáculos, configurado como un destino deportivo y de ocio abierto los doce meses del año.

Lista de verificación técnica antes de probarlo

  • Confirma la profundidad máxima de la laguna (2,85 m según el proyecto) y tu nivel de nado real, no el que te atribuyes.
  • Pregunta por los módulos activos y las configuraciones disponibles el día de tu visita: no todas las olas sirven para tu objetivo.
  • Lleva tabla adecuada al tamaño de ola que vas a entrenar; una shortboard de alto rendimiento no aprovecha una rompiente blanca de iniciación.
  • Cronometra tu cadencia de remada en cada tanda: el dato te servirá para comparar progresos entre la laguna y el océano.
  • Llega sin fatiga al módulo; los primeros minutos definen si trabajas técnica o solo te adaptas al entorno.