El polémico proyecto urbanístico secreto para la isla de South Stradbroke
El ayuntamiento de Gold Coast lleva dos años cocinando a puerta cerrada un plan territorial para South Stradbroke Island que incluye, entre otras piezas, un retiro de surf y bienestar con más de dos…

El ayuntamiento de Gold Coast lleva dos años cocinando a puerta cerrada un plan territorial para South Stradbroke Island que incluye, entre otras piezas, un retiro de surf y bienestar con más de dos docenas de edificios, un campo de golf de 18 hoyos, un helipuerto y senderos por una franja de litoral aún sin urbanizar, según recoge Swellnet a partir del Gold Coast Bulletin. El regidor Tom Tate y el director general saliente, Tim Baker, han visitado la zona en helicóptero, pero la mayoría de concejales no han recibido ni un papel: las reuniones con los pocos agentes involucrados se han blindado con acuerdos de confidencialidad.
Un plan que se cuece sin la gente
Cuando un consistorio decide que un puñado de stakeholders firmen NDAs antes de mover ficha, algo huele raro. La excusa oficial —"solo estamos estudiando opciones"— no se sostiene sin justificar el secreto. South Stradbroke no es cualquier sitio: se asienta sobre tierras Quandamooka y Yugambeh, y cualquier solicitud de título nativo puede alterar el calendario entero. Varios lectores en el hilo de Swellnet recuerdan cómo Couran Cove se promocionó como "resort ecológico de clase mundial" en 1998 y hoy es un solar en disputa con cinco comunidades de propietarios en litigio. La fórmula se repite con McLaren's Landing (Pandana Capital) y la propuesta de Wave Break Island: bautizar siempre el desarrollo como "turismo basado en la naturaleza" parece la estrategia.
La trampa del "turismo basado en la naturaleza"
Aquí está la segunda crítica del artículo: un campo de golf y un helipuerto no son naturaleza en el diccionario de nadie, pero el término ha hecho carrera como envoltorio verde. Cuando metes en la misma bolsa un retiro de surf wellness, dos docenas de edificios, un helipuerto y un campo de golf, cada pieza parece manejable. Sumadas, cubren el frente costero entero desde el Seaway hasta Jumpinpin. La opacidad del proceso y el lenguaje edulcorado hacen el resto: si nadie explica por qué se firma un NDA, la sospecha se instala por defecto.
Lo que esto le dice a Fuerteventura
Léelo desde la óptica majorera y se enciende una alerta útil. Cuando alguien te venda un "eco-retiro de surf" con helipuerto, conviene preguntar quién firma los NDAs, qué dicen los planos y dónde quedan los accesos al litoral. En Fuerteventura, la red de escuelas locales, los refugios con alma y las casas de surf frente a la isla funcionan porque el tejido está en la calle, en el tenderete, en la conversación de la plaza —no en un PowerPoint confidencial. Si un proyecto necesita opacidad para avanzar, conviene recordar el precedente de Couran Cove: 283 millones de dólares australianos dilapidados y un complejo hoy sin luz, sin agua y sin saneamiento. La regla no escrita que nos protege sigue siendo la misma: si el proyecto no se enseña en una asamblea en el pueblo, no es un proyecto, es un anuncio. Y un anuncio se ignora hasta ver papeles encima de la mesa.